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Cuidador de personas mayores y actividades de estimulación mental.

La estimulación cognitiva es un conjunto de tareas dirigidas a activar las funciones mentales como la atención, concentración, la memoria, el lenguaje que se pueden llevar a cabo con un familiar o con un cuidador de personas mayores… Muchas veces asociamos la estimulación mental con hacer tareas de papel y lápiz, pero en realidad cualquier actividad implicará la estimulación de nuestras funciones mentales, tan solo que unas actividades van a estimular más que otras. Por ejemplo, ver la televisión es una actividad muy pasiva, pero se puede convertir en una actividad estimulante si se entabla conversación o se pregunta algo sobre lo que se está viendo.Por ello no siempre es negativo que nuestro familiar dependiente vea la televisión acompañado de un familiar o de un cuidador de personas mayores o dependientes.

Objetivo de la estimulación cognitiva
El objetivo de la estimulación cognitiva en una persona con una demencia tipo Alzheimer será el mantener las funciones mentales, ya que este tipo de demencia es de naturaleza degenerativa. Es decir, empeora con el tiempo y, por lo tanto, no debemos esperar una mejora de estas funciones

actividades mentales

No obstante, estudios científicos demuestran que la estimulación cognitiva esterapéutica porque mejora el bienestar de la persona con demencia, puede mejorar la calidad de vida y disminuir las alteraciones de comportamiento que se asocian a esta enfermedad. Por lo que es muy importante que el cuidador para personas mayores o dependientes o familiar realice este tipo de actividades.El objetivo de la estimulación mental en una persona con una demencia es mantener las funciones mentales

Muchas veces los familiares y cuidadores de personas mayores querrían proponer actividades de estimulación cognitiva a la persona con demencia, pero no saben cómo hacerlo y qué actividades son las más adecuadas. Ahora bien, como ya hemos dicho en anteriores ocasiones, hacer estimulación mental no es comprar un cuaderno de actividades para que la persona con demencia lo vaya completando.

Si, por ejemplo, la persona no tiene experiencia en hacer tareas de papel y lápiz, lo que puede ocurrir es que se niegue a hacerlo o que, después de que insistamos, intente resolverlo con más o menos éxito, pero pueda angustiarse al hacerlo. Esto es justo lo que debemos evitar: el beneficio terapéutico se puede conseguir si se siguen algunas pautas a la hora de proponer las tareas de estimulación, ya que ésta tiene que ser motivadora y bien aceptada.

Quizás es el consejo más importante a la hora de saber si estamos proponiendo algo adecuado o no. La reacción de la persona con demencia delante de una actividad será el indicador más importante para ello. Esto es válido tanto para cuando proponemos ejercicios de papel y lápiz como cuando le pedimos alguna tarea de la vida diaria: podemos pedirle que haga un crucigrama, cuando nunca ha hecho ninguno, o que planifique y prepare la comida de Navidad, que hace dos años que no prepara. En estos casos, si hay rechazo o muestras de ansiedad, o no se debe insistir en que continúe o se le debe ofrecer ayuda.

Una reacción negativa de este tipo puede ser causada por varios motivos. Uno de los más frecuentes es la incapacidad de la persona para resolver la tarea; le estamos pidiendo que haga algo excesivamente difícil. Por este motivo el cuidador de persona mayores debe empezar por actividades sencillas.

Para los cuidadores de personas mayores, ya sean  profesionales o familiares que quieran ampliar conocimientos sobre este tema , os dejamos un enlace de un seminario.

 

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